CONFLICTO Y SER HUMANO: DOS CONCEPTOS INSEPARABLES.


Al conflicto se le puede mirar exclusivamente como generador de desastres y enfrentamientos o, desde una visión más constructiva, como una oportunidad de avance, de creatividad, de evolución y mejora en nuestra condición de seres sociales.


El conflicto, desde esta segunda perspectiva, puede resultar realmente enriquecedor. Es cierto que a los seres humanos nos resulta muy complicado aprender de nuestros errores, de ahí que caigamos una y otra vez en las mismas trampas, entrando en un círculo absurdo de ceguera y sordera crónicas, del que resulta complicado escapar, pretendiendo imponer nuestro particular modo de ver cada asunto, sin siquiera intentar entender el planteamiento del resto.


Somos diversos, tenemos intereses, creencias e ideales distintos y conciliar esa realidad no es tarea fácil en absoluto.


En nuestro entorno más inmediato, rechazamos los sistemas violentos para la solución de las diferencias y castigamos a quienes los practican, sin embargo, seguimos contemplando brotes de este mal a diario y a todos los niveles.


Como profesional del derecho mi mayor motivación ha sido y es poder aportar mis esfuerzos y mis conocimientos a la solución de los problemas que mis clientes me plantean, y la idea de “justicia”, entendida como un fin, un ideal , al que dirigir esos esfuerzos, me ha acompañado como una luz poderosa.


A lo largo de los años he visto truncado el camino a ese fin demasiadas veces, incluso cuando, habiendo llegado al nunca deseado “pleito”, conseguía una resolución favorable a las pretensiones de mi cliente, siempre hablando en estrictos términos legales, no de justicia. Me consta que esta experiencia es muy general entre mis compañeros de profesión.


Esta constatación, junto con la obviedad de que el conflicto es consustancial a nuestra naturaleza y, por tanto, siempre existirán conflictos que resolver, me llevó necesariamente a plantearme cuál sería el mejor de los sistemas para conseguir soluciones justas, sin renunciar obviamente, a la legalidad.


Creo firmemente que la mejor solución a un conflicto está en las manos de quien lo vive, porque solo las partes en cuestión conocen su realidad y pueden imaginar cómo la quieren cambiar y ajustar para que el conflicto desaparezca o, como mínimo, les permita continuar con su cotidianeidad de la manera más amable posible.


De esta convicción surgió mi interés por los llamados “Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos”, y muy especialmente por la Mediación y el Procedimiento Colaborativo.


Estos sistemas tratados en puridad, o concebidos en alguna de sus variantes,  a mi juicio, permiten a las partes en conflicto encontrar “SU” solución, la única verdaderamente satisfactoria y duradera.

 

Paulina Romero

http://cadenaser.com/emisora/2017/11/22/radio_bilbao/1511383237_707938.html

El abogado colaborativo, una alternativa al proceso judicial

El abogado colaborativo, una alternativa al proceso judicial

Entrevista a Paulina Romero y Teresa Cundín, abogadas de la asociación de derecho colaborativo del País Vasco, en `La Ventana Euskadi´

Las abogadas de la asociación de derecho colaborativo del País Vasco, Paulina Romero y Teresa Cundín, entrevistadas en `La Ventana Euskadi´, destacan las ventajas de acudir a esta nueva figura para evitar los procesos judiciales; una herramienta muy útil, según destacan, en los casos de divorcio.

El derecho colaborativo "es una manera diferente de intentar solucionar los conflictos que surgen entre las personas, o las empresas, cuando tienen algún carácter jurídico"; en definitiva, de "tratar de solucionar un asunto fuera de los juzgados y utilizando herramientas específicas".

El caso típico por el que se ha empezado es el derecho de familia, "como alternativa al divorcio de mutuo acuerdo en un procedimiento judicial, el derecho colaborativo es una fórmula más completa y más rápida".